La terapia corporal Manuvision trata los efectos a largo plazo de una conmoción cerebral ayudándote a reconectar con las señales del cuerpo y a restablecer el equilibrio del sistema nervioso.
Aproximadamente 25.000 personas sufren una conmoción cerebral cada año. Afortunadamente, la mayoría se recupera rápidamente, pero entre un 10 y un 15 % continúa presentando síntomas después de un año, y algunas personas siguen teniendo dificultades durante más tiempo.
Lo que puede resultar frustrante para quienes experimentan efectos a largo plazo es que, estadísticamente, no existe una relación clara entre la gravedad del accidente y la dificultad del proceso de recuperación. Esto también hace que sea más difícil entender cómo recuperarse mejor.
Cuando el cerebro está bajo presión, le resulta más difícil escuchar al cuerpo, lo que dificulta ajustar las actividades al nivel real de energía. Como resultado, es más fácil sobrecargarse y someter al cuerpo a un esfuerzo excesivo.
El cerebro en “crisis energética”
Después de una conmoción cerebral, el cerebro entra en lo que puede describirse como una “crisis energética”. Normalmente, el cerebro utiliza energía para regular el cuerpo, pero en este estado necesita más energía solo para mantenerse a sí mismo. En otras palabras, pierde capacidad para supervisar y responder a lo que ocurre en el resto del cuerpo.
Cuando el cerebro está bajo presión, le resulta más difícil escuchar al cuerpo, lo que dificulta ajustar las actividades al nivel real de energía. Como resultado, es más fácil sobrecargarse y someter al cuerpo a un esfuerzo excesivo.
Señales retrasadas del cuerpo
Desde una perspectiva de terapia corporal, los efectos a largo plazo pueden entenderse como una falta de sincronización entre el cerebro y el sistema nervioso. Esto significa que las señales que el cuerpo envía cuando está bajo presión llegan con retraso a la conciencia, lo que dificulta percibir los propios límites a tiempo.
Después de un día largo, normalmente podemos sentir cuándo necesitamos descansar. Sin embargo, tras una conmoción cerebral, estas señales se retrasan considerablemente, y puede que no se perciban a tiempo.
Esto tiene consecuencias importantes para la recuperación, ya que el cerebro necesita conservar energía.
Muchas personas quedan atrapadas en un círculo vicioso: algunas se exigen demasiado porque no perciben sus límites, mientras que otras desarrollan miedo y hacen demasiado poco.
La terapia corporal ayuda a las personas a ser más conscientes de las señales de su cuerpo y a comprenderlas mejor. Desarrollan una percepción más matizada y sensible de lo que sucede en su interior. Esto facilita detectar a tiempo tanto las pequeñas como las grandes cargas, evitando que lleguen a volverse abrumadoras.
Tratamiento con terapia corporal
La terapia corporal ha demostrado ser beneficiosa para tratar las secuelas de una conmoción cerebral, en gran parte porque ayuda a reconectar con las señales del cuerpo.
La terapia corporal ayuda a las personas a ser más conscientes de las señales de su cuerpo y a comprenderlas mejor. Desarrollan una percepción más matizada y sensible de lo que sucede en su interior. Esto facilita detectar a tiempo tanto las pequeñas como las grandes cargas, evitando que lleguen a volverse abrumadoras.
En el tratamiento, también trabajamos para identificar los “puntos ciegos” de las personas —esos momentos en los que no son conscientes de sus propios límites— y exploramos su papel en la persistencia de los síntomas tras la conmoción cerebral. De este modo, ayudamos a las personas a ser más conscientes de lo que sobrecarga el cerebro y el cuerpo, para que puedan apoyar mejor su propio proceso de recuperación.
Ayudamos a equilibrar el sistema nervioso, entre otras cosas, liberando la tensión en el cuello y en los músculos implicados en la respiración. También proporcionamos herramientas para trabajar la respiración y calmar el sistema nervioso de forma autónoma.
Equilibrar el sistema nervioso
El riesgo de efectos prolongados es mayor si ya existe estrés previo, ya que un sistema nervioso sobrecargado es más vulnerable. Además, el propio sistema nervioso suele entrar en un estado de estrés tras la conmoción, debido a la dificultad de funcionar con normalidad.
En la terapia corporal trabajamos directamente con esta carga ayudando a equilibrar el sistema nervioso.
Ayudamos a equilibrar el sistema nervioso, entre otras cosas, liberando la tensión en el cuello y en los músculos implicados en la respiración. También proporcionamos herramientas para trabajar la respiración y calmar el sistema nervioso de forma autónoma.
